
Día internacional del gato [8 de agosto]🐱
Los riesgos invisibles que también amenazan a los gatos que nunca salen de casa
Pulgas, ácaros, parásitos intestinales e incluso el gusano del
corazón pueden afectar a gatos exclusivamente de interior. Especialistas destacan que la prevención antiparasitaria debe adaptarse al estilo de vida del animal, ketchumpero nunca dejarse de lado.
Buenos Aires, agosto de 2026.-
Durante años se instaló la idea de que un gato que vive exclusivamente dentro del hogar está protegido de la mayoría de las enfermedades. Sin embargo, cuando se trata de parásitos, esa percepción puede generar una falsa sensación de seguridad. Pulgas, ácaros,
parásitos intestinales e incluso el gusano del corazón forman parte de riesgos que también pueden alcanzar a los gatos que nunca cruzan la puerta de la casa.
En el marco del
Día Internacional del Gato,
que se celebra cada 8 de agosto para promover el bienestar felino, especialistas recuerdan que la prevención es uno de los pilares fundamentales para cuidar su salud durante toda la vida.
"Muchos tutores creen que si su gato no sale al exterior no necesita
protección antiparasitaria. Sin embargo, distintos parásitos pueden ingresar al hogar transportados en la ropa, el calzado, otros animales o a través de mosquitos, por lo que el riesgo existe incluso para los gatos de interior",
explica Walter Comas, médico veterinario y Director de la Unidad de Negocios de Animales de Compañía de MSD Salud Animal Argentina.
Un enemigo que muchas veces no se ve
Los parásitos que afectan a los gatos pueden clasificarse en
externos e internos,
y ambos representan riesgos para su bienestar.
Las pulgas continúan siendo uno de los parásitos externos más frecuentes. Además de
provocar picazón, dermatitis alérgica e irritación, pueden transmitir otros parásitos, como la tenia (Dipylidium
caninum), cuando el gato las ingiere durante el acicalamiento. Los huevos
y larvas y pupas de las pulgas pueden permanecer en alfombras, sillones, camas y otros ambientes del hogar, por lo que muchas veces el problema comienza mucho antes de que el tutor vea una pulga sobre su mascota.
Los ácaros del oído, por su parte, se transmiten principalmente por contacto entre
animales y pueden provocar inflamación, secreciones oscuras y un intenso malestar.
Entre los parásitos internos, los más frecuentes son los gusanos intestinales, como
los nematodos y anquilostomas, que pueden afectar la salud digestiva incluso sin producir síntomas evidentes. A ellos se suma el gusano del corazón (Dirofilaria
immitis), transmitido por mosquitos, capaz de infectar también a gatos que
viven exclusivamente dentro del hogar.
Fuente: marcelo.maidana@ketchum.com.ar