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Super Niño y lluvias récord: Advierte que las ciudades argentinas necesitan sistemas preparados para el nuevo clima.

Con un fenómeno que podría ser el más intenso en décadas y redes pluviales y cloacales diseñadas para lluvias de otra época, la compañía llama a repensar la infraestructura hídrica urbana.

El regreso del fenómeno de El Niño vuelve a poner el foco sobre la infraestructura

 pluvial de las ciudades. El cambio en los patrones de precipitación, la creciente impermeabilización del suelo urbano y redes construidas hace décadas plantean la necesidad de repensar la forma en que diseñamos los sistemas de drenaje. Desde

Amanco

 Wavin advierten que adaptarse al nuevo escenario climático requiere

 planificar ciudades capaces de gestionar mejor el agua.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que El Niño podría alcanzar una

 fuerza considerable hacia fines de 2026. Su pronóstico anticipa lluvias superiores a lo normal para octubre, noviembre y diciembre en el Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro-sur de Cuyo, La Pampa, el oeste bonaerense y el noreste patagónico. Distintos

 especialistas lo comparan con los eventos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, que produjeron inundaciones urbanas y pérdidas millonarias.

Más agua, en menos tiempo: los números de las grandes ciudades

El Niño es sólo una parte del problema. A esto se suma el calentamiento global:

 una atmósfera más cálida retiene más humedad y descarga lluvias más concentradas. El problema ya no es solo cuánto llueve en el año, sino cuánta agua cae en períodos muy cortos de tiempo sobre redes que no fueron pensadas para recibirla.

En 2025 las principales ciudades del país ya rompieron récords que llevaban décadas,

 aun antes de la llegada de El Niño. En la región núcleo agrícola, que rodea a Rosario, Córdoba y el norte bonaerense, llovió en promedio un 21% más que en 2024 y por encima del límite superior de su rango histórico de 800 a 1.200 mm

 (BCR-GEA)

 

 

Fuente: lara.grossi@ketchum.com.ar

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